Pues ya está aquí el momento más temido. Mañana me hago la beta y sí, estoy nerviosa, porque a pesar de que espera un negativo, no puedo dejar de pensar que hay un hilo de esperanza que seguramente mañana se cortará.
Y porqué estoy tan segura de mi negativo....por varias razones.
-NO he tenido ningún síntoma extraño. Ni dolor en el vientre, ni dolor en el pecho, ni nada de nada. Algún día he sentido malestar general que achaco al cambio de tiempo, alguna punzada en los ovarios, pesadez en el pecho, pero seamos realistas, estos son los efectos secundarios de la progesterona.
-Espero un negativo por la falta de síntomas y porque después del primer negativo, en el que yo estaba tan ilusionada, parece que estoy predispuesta a tener que soportar otro fracaso, otro chasco, otro negativo. Sinceramente, aunque a veces sueñe con mi reacción ante un positivo, no puedo sino pensar cómo me tomaré este negativo.
-Mañana, en cuanto me haga la beta pediré hablar con el equipo de biólogos para marcar una nueva estrategia. Para ver qué podemos hacer para el futuro. Yo estaba muy contenta porque tenía muchos embriones congelados, pero me da la sensación de que todos se van a ir al garete, que voy a acabar con todos y nunca va a llegar ese ansiado positivo. Y si acabo con todos no sé si podré hacer frente a otra estimulación ovárica, no ya por la tensión y todo lo que conlleva, sino porque se nos han ido gran parte de los ahorros en este tratamiento, en cada transferencia, y tengo la certeza de que agotadas todas las posibilidades, es decir, todos los embriones, no podremos asumir el gasto de otro tratamiento.
-Y no dejo de preguntarme porqué todo es tan difícil. Porqué me ha tenido que tocar a mí este trance tan difícil de soportar. Sé que somos muchas mujeres y muchas parejas las que estamos metidas en esto, y lejos de animarme, me desconsuela saber que no tenemos las mismas posibilidades. Que no sólo hacen falta ganas, sino que también hace falta tener suerte, mucha suerte, para que no tengas que recurrir a la reproducción asistida y todo lo que ello conlleva.
-Nunca en mi vida se me pasó por la cabeza esto. En distintos momentos de mi vida he pensado en incontables males que podrían sucederme, pero jamás se me pasó por la cabeza esto. Y cuando estás metida es una mezcla de sentimientos tan difícil de llevar. Es un saco a tus espaldas cargado de miedo, desesperación, desilusión, terror, injusticia, dolor.... y un vacío tremendo por pensar que, aunque tú le pongas todas tus fuerzas y tus ganas, puede suceder que nunca llegará. Y eso es lo que me araña las entrañas.
Y cuando escribo esto estoy aguantando las lágrimas. Muerta de miedo. Y de ganas por ir corriendo a comprar un test para salir de dudas, pero el miedo me paraliza, no soy capaz de que llegue el temido momento del NO. No quiero que llegue ese momento...otra vez.
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lunes, 22 de septiembre de 2014
martes, 2 de septiembre de 2014
Un largo camino
Cuando fui a la consulta de información para conocer en qué consistía la Fecundación In vitro y más concretamente la técnica ICSI que era la que nosotros necesitábamos, el biólogo que me atendió fue super amable y muy paciente, porque estuvimos casi dos horas charlando sobre el asunto, respondiendo a cada una de mis preguntas, habida cuenta de que yo no sabía absolutamente nada de la reproducción asistida.
Recuerdo que el biólogo me iba poniendo fechas en el calendario y me extrañó que dijera, en un mes puedes estar embarazada. Insistió en la idea de que mucha gente pensaba que esto era un camino largo, pero que la verdad era breve si todo salía bien. En ese momento yo me quedé a cuadros, con una sonrisa velada en mi cara, repitiendo como un mantra "en un mes puedes estar embarazada" "en un mes puedes estar embarazada"....
Pero la diosa Fortuna, como siempre, no estuvo de mi lado y no quiso que mi caso engrosara el dato estadístico que tiraba por tierra esa falsa creencia de que era un proceso largo y engorroso.
Y aquí estoy, a mitad de camino o tal vez sólo al principio de todo. Siendo cada día más consciente de que lograr el embarazo mediante reproducción asistida, además de ser extremadamente caro, es extremadamente largo y angustioso.
Pudo ser pero no fue. Tuve muy buena respuesta a la estimulación ovárica, los óvulos extraídos se fecundaron al 100%, todo iba de perlas y sobre ruedas. Hasta que yo entre a formar parte en la ecuación, y tuve que ser yo sólo la responsable de que se quedarán en mí mis dos embriones, mis mellizos como le gustaba llamarlos a Marido. Y mis embriones se fueron, solos.
Ahora, estoy en la espera de una segunda oportunidad. Y ya conocedora de que cuando te dicen que hay un 50% de probabilidades de éxito significa eso mismamente, que puede que sí o puede que no, y que siendo yo es más probable el NO.
Es duro pasar una betaespera, juro que no he sentido tanta desesperación en mucho tiempo, tanta necesidad de saber, tanto deseo contenido, tanta expectación,tantas ganas de que los días pasaran volando. Y ahora estoy a la espera de poder empezar de nuevo y....estoy triste, cabizbaja, desanimada, descorazonada. ¿Y porqué? No lo sé. Tal vez es porque soy un poco más consciente y un poco más realista de lo que hay.
Cuando empecé estaba totalmente convencida de que aquí estaba mi embarazo, que la ciencia me tendía la mano que estaba necesitando. Pero si la ciencia es sabia la naturaleza lo es más. Y aún no alcanzo a entender porqué mi cuerpo no quiere quedarse embarazado cuando aparentemente no hay ningún factor fisiológico que afecte. Y sí, lo sé, sé que hay que tener mente positiva. Pero.... en mi primer intento, con la mente positiva al 100% no fue posible, o sea, que si vuelvo a tener la mente positiva nada me asegura que sea el éxito.
Tengo tal descontrol emocional que no sé si reir o llorar, tirarme por el balcón o por un puente, si salir y gritar al mundo o encerrarme en mi casa.
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